Lo que la plaza dijo ayer La marcha fue opositora, pero de nadie en particular. En Santa Fe la lluvia paró cuando miles acudieron a rendir su homenaje a Nisman. Fue una tarde gris y sin embargo luminosa. Los aplausos se desparramaban como las olas suaves de una pedrada en un estanque quieto y callado. Alguien aplaudía, en alguna parte, y otros lo seguían hasta que aplaudían todos en una plaza que no tenía discursos. Luego alguien dejaba de aplaudir y esa ola se aquietaba, y volvía el silencio. Y el silencio aturdía, así es que había murmullos para que el estrépito de callar no fuera tan triste. * * * Se dijo que a las 18 comenzaría la marcha desde el Palacio Legislativo a la Plaza 25 de Mayo y así fue. Nadie más que el reloj lo dispuso. Los que llegaron unos minutos antes se miraron, comprobaron que no estaban solos y luego, siempre en silencio, caminaron por las pocas cuadras que separan a las Cámaras legislativas de la sede de los otros dos Poderes santafesinos. Alguien murmuró que esta vez, entre tanta gente, los motochorros no podrían actuar. Seguramente, muchos de los que genuinamente pedían justicia por Nisman (y por lo que Nisman se proponía denunciar y la sociedad reclama saber), también lo hacían pensando en su propia inseguridad, en la injusticia de malvivir por tener miedo. * * * La plaza puso referencias geográficas a la movilización que, al no tener parlantes, ni convocantes visibles, ofrecía una llanura de cabezas las que miraban en todas direcciones, sin un punto concéntrico, paisaje cortado sólo por los escenarios siempre vacíos que esperan el fin de semana a los “Illia Kuriaky” y a “Los Palmeras”. Nadie se apoderó de las tarimas. Casi en medio de la plaza, hubo algunas consignas gritadas a viva voz, que algunos replicaron, siguiendo el formato aprendido durante las movilizaciones por los derechos humanos, que -lamentablemente es verdad- siempre fueron mucho menos masivas. Alguien pedía “¡justicia!” y le contestaban “¡¡jus-ti-cia; jus-ti-cia; jus-ti-cia!!”. Y otras veces a “¡justicia!” se le respondía: “¡ahora y siempre; ahora y siempre!”. Y lo mismo con muchos “Nunca más” y algún “viva la patria!”. Casi no hubo gestos disonantes. Se escucharon: “¡basta de corrupción!”, “basta de impunidad”! y también un “¡que salga el gobernador!”, que cosecharon dispares aplausos. La unanimidad fue sólo para Nisman (“¡¡presente!!”) y para la palabra más repetida: “justicia”. En Santa Fe no se gritó tanto el mundialista “¡Ar-gen-tina!, ¡Ar-gen-tina!”, que luego los santafesinos vieron por televisión, entonado desde Buenos Aires, bajo la lluvia y los paraguas con el Cabildo de fondo que habrán despertado reflexiones varias a propósito de la épica, y del Billiken. Al volver a sus casas, los que ayer se manifestaron en la ciudad de Santa Fe vieron que realmente había ocurrido algo en el país. * * * Nadie lo dijo pero todos lo supieron. Después del Himno Nacional era hora de marcharse. El Himno toca más hondo cuando no lo toca un parlante, y cala profundo cuando se lo canta tan civilmente, a capella, y no por obligación, en esos actos que son como una actuación. Siempre que hay una movilización en la calle, y la calle canta el Himno, a su letra se la escucha. Al Himno se lo cantó ayer como se aplaudió. Una parte de la plaza comenzó a entonarlo, los demás se sumaron y finalmente todos terminaron jurando “con gloria morir”, si no es una gloria vivir. En todo el país Una multitudinaria marcha bajo la lluvia, organizada por fiscales y jueces, se realizó en Plaza de Mayo en reclamo de “justicia” por la muerte de Alberto Nisman, en una protesta que reunió a los referentes y presidenciables de la oposición y que fue replicada en todo el país, mientras la mandataria Cristina Fernández optó por el silencio y se recluyó en la residencia de Chapadmalal. La dimensión de la marcha fue reflejada por tres nutridas columnas que marcharon por Avenida de Mayo y sus dos calles paralelas, Yrigoyen y Rivadavia, uniendo por esas vías repletas la Plaza de Mayo con el Congreso Nacional. La fila principal estuvo encabezada por la ex mujer de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, sus dos hijas y su madre, Sara Garfunkel, además de los jueces y fiscales organizadores. Los manifestantes en el centro porteño llegaron a Plaza de Mayo minutos después de las 18.30, acompañados por los precandidatos presidenciales Sergio Massa, del Frente Renovador; Mauricio Macri, del PRO, y Ernesto Sanz, Julio Cobos y Hermes Binner, por el Frente Amplio Unen. Elisa Carrió, en tanto, se movilizó hasta la avenida 9 de Julio. El gobierno la minimizó El secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, minimizó hoy la multitudinaria marcha realizada ayer, embistió contra los integrantes del Poder Judicial y aseguró que algunos de sus organizadores tienen “vocación de desestabilizar”, aunque les advirtió que “no sueñen con empujar a este gobierno”. El funcionario aseguró que la marcha organizada por Juan Carlos Blumberg en 2004, y la de 2008 de las entidades rurales durante el conflicto por las retenciones móviles, “fueron mayores” a la de ayer, a la que calificó de “opositora”. El secretario dijo que el principal reclamo de los manifestantes era de justicia, recordó que su administración “corre por parte de los jueces y por la Corte Suprema como última instancia”, y aprovechó para realizar duros cuestionamientos a ese poder del Estado. “Hay una parte que no se saca un vicio que es muy malo. Trabajan hasta las 13.30; no pagan impuesto a las Ganancias; designan a sus familiares; las medidas cautelares son para los poderosos, son a delivery cuando lo necesitan. Para encontrar una medida cautelar para un pobre hay que buscarla con una lupa. Cada uno deberá tener que tomar la parte que le toca”, detalló. En Santa Fe Pocos jóvenes Adultos de más de 35 o 40 años y de sectores medios, ocuparon casi toda la Plaza 25 de Mayo, incluso sus canteros, bajo los árboles. Entre